Última actualización: 30 de septiembre de 2026
Didakron es una herramienta para maestros de secundaria, hecha y operada desde Aguascalientes, México, por un maestro de Ciencias II en servicio. Didakron es el responsable del tratamiento de los datos que aquí se describen, y contesta en el correo que viene más abajo. Este aviso dice qué datos se guardan, para qué, con quién se comparten y cómo pedir que se borren. Está escrito para que se entienda, no para cubrirnos las espaldas.
Para ver qué contenido te toca esta semana no hace falta cuenta ni correo. Lo que escoges —grado, materia, estado— se queda en tu navegador.
Esta página sí trae el píxel de Meta (Facebook), que es una pieza de medición de publicidad. Sirve para saber qué anuncio trae maestros que de verdad usan la herramienta y para volver a mostrar anuncios a quien ya entró. Con él, Meta recibe:
No se le manda tu nombre, ni tu correo, ni tu teléfono, ni nada de tus grupos o tus alumnos. Meta trata esos datos conforme a su propia política de privacidad.
Cómo evitarlo: puedes bloquearlo con cualquier bloqueador de anuncios, con la navegación privada de tu navegador, o desde los ajustes de tu cuenta de Facebook, sección de actividad fuera de las apps de Meta. La página funciona igual de bien sin él.
Además del píxel, esta página lleva una medición nuestra, anónima, para saber en qué renglón se sale la gente y arreglarlo. Se guarda el paso que diste —llegaste, escogiste tu materia, abriste una clase, abriste el alta—, si entraste desde teléfono o computadora, y el sitio que te mandó. El identificador es un número al azar que inventa tu navegador y se guarda en él, para saber si ya habías entrado antes: no es cookie, no tiene tu nombre, no se cruza con nada y no se guarda tu dirección IP. Esos datos no salen de Didakron ni se le mandan a nadie. Si no quieres que esa medición te cuente, abre didakron.com/?nocuentes=1 una vez y ese navegador deja de mandarla.
Dentro de la aplicación se guarda, de tu cuenta, cuándo entras y qué pantallas abres y qué botones tocas: el nombre de la pantalla y el rótulo del botón, con la hora. Sirve para arreglar lo que falla —cuando alguien dice "el botón no sirve", es lo que permite saber qué apretó— y para saber si la herramienta te está sirviendo. No se guarda lo que escribes, y los nombres de tus alumnos se tachan antes de guardarse aunque aparezcan en un botón o en el título de un cuadro. Solo lo lee quien administra Didakron.
Si pides que te avisen de un nivel que todavía no existe. Didakron hoy solo tiene secundaria. Si tocas Preescolar, Primaria o Bachillerato en la portada, puedes dejar tu correo o tu WhatsApp para que te avisemos cuando esté. Eso no abre una cuenta y no te apunta a nada más: se guarda únicamente el dato de contacto que escribiste y qué nivel estás esperando. Ni tu nombre, ni tu escuela, ni de dónde llegaste. Se usa para un solo mensaje —el día que ese nivel esté listo— y para nada más: no entra a ninguna lista de correos, no se le vende ni se le presta a nadie, y no se cruza con la medición anónima de arriba. Si quieres que se borre antes, escribe a soemji@gmail.com y se borra el mismo día.
Para entrar a la aplicación se guarda lo necesario para que funcione:
Todo eso vive en una base de datos de Supabase, en servidores de Amazon Web Services. Cada cuenta lee lo suyo, y lo único que se comparte con otra persona es lo que tú decides compartir: está en el punto 3.
Didakron no enseña tus datos a otro maestro por su cuenta. Hay tres casos en los que sí, y en los tres el que abre la puerta eres tú:
Son cuentas gratuitas que nacen de la invitación de un maestro. De ellas se guarda nombre, correo y contraseña, a qué plantel pertenecen y quién las invitó. No pagan, no tienen créditos y no ven las pantallas de trabajo del maestro.
Cuando la sección de trabajo social exista, su información —que es más delicada que todo lo demás— tendrá su propio apartado aquí antes de que se guarde el primer dato, no después.
Un alumno entra desde su teléfono con un pase y un NIP de cuatro números que le da su maestro, para ver lo suyo, contestar un examen en línea, su autoevaluación o una votación del salón. No se le pide correo, ni teléfono, ni se le abre una cuenta.
Sus nombres los captura el maestro y son datos de menores de edad: no salen por ninguna página pública, ni completos ni parciales, no se le mandan a ningún medidor ni anunciante, y no se usan para entrenar nada. En las pantallas que ven los alumnos no hay ningún medidor.
Quien ejerce la patria potestad de un alumno puede pedir por el mismo correo de abajo acceder a sus datos, corregirlos o que se borren.
El material de clase y las planeaciones se escriben con modelos de Anthropic. A esos modelos se les manda el contenido del programa, tu materia, tu grado y el contexto de la escuela que tú capturaste. Para escribir material y planeaciones no se les mandan nombres de alumnos.
Hay una excepción, y la decides tú: si subes la lista de un grupo en foto, PDF o Excel para no capturarla a mano, ese archivo se le manda a uno de esos modelos para que lea los nombres y los acomode. Es la única vez que un nombre de alumno sale de Didakron hacia la inteligencia artificial, y solo para leerlo. Si prefieres que no salga, escribe o pega la lista a mano: eso no pasa por ningún modelo.
El chat de ayuda de la aplicación funciona igual: lo que le escribes va a esos modelos para poder contestarte. Ese chat no conoce tus datos —ni tus grupos, ni tus alumnos, ni tu saldo— porque no se le dan. Si le pides algo que la herramienta todavía no hace, esa petición se guarda y la leo yo, para saber qué falta: escríbela sin nombres de alumnos.
Lo mismo con el buzón («¿Algo no sirve? Dinos»): lo que escribas ahí se guarda y lo leo yo.
Puedes pedir, en cualquier momento y sin dar explicaciones, acceder a tus datos, corregirlos, cancelarlos —que se borren— u oponerte a que se usen para algo. También puedes pedir que se borre tu cuenta completa, con todo lo que tiene dentro. Se contesta en un plazo máximo de 20 días hábiles.
Escribe a soemji@gmail.com desde el correo o con el número con el que entras.
Mientras tengas cuenta. Si pides que se borre, se borra completa con todo lo que tiene dentro, incluidas las listas de tus alumnos. Una cuenta que nunca se usó y quedó abierta por un pago que no se completó se borra sola.
Lo de la lista de espera de un nivel se borra en cuanto se manda el aviso, o al año si ese nivel no llegó a existir: un dato de contacto guardado para un mensaje que nunca se va a mandar no tiene por qué seguir ahí.
Si esto cambia, cambia aquí, con su fecha nueva arriba. Si el cambio es de fondo —otro medidor, otro destino de los datos— se avisa dentro de la aplicación antes de que entre en vigor.